Crónica de la huelga de camioneros en Brasil


Rio de Janeiro/RJ, Brasil— Miles de camioneros continuaban en huelga el lunes en Brasil por los precios del diésel, provocando desabastecimiento y afectaciones en el país más grande de Latinoamérica.

En el octavo día de protestas, miles de escuelas estaban cerradas y muchos vuelos fueron cancelados. En los supermercados los estantes están vacíos.

El presidente Michel Temer dijo el domingo por la noche que el gobierno subsidiará un recorte del 10% en el precio del diésel por 60 días. También indicó que se reducirían los peajes y se establecerían tarifas de transporte mínimas, demandas clave de los camioneros.

Se prevé que el Congreso debata varias medidas.

Si bien hubo algunos reportes de que se retiraron algunos bloqueos de los camioneros en las carreteras, la mayoría siguen montados y los camioneros no han regresado a trabajar.

En otro aspecto, en redes sociales se hablaron muchos temas y se manifestaron temas como; el pedido de renuncia de Michel Temer, se solicitó el frecuente tema de la “intervención militar” y en un video un alto mando de la aeronáutica se pronunció en contra del gobierno federal, expresando que el presidente actual es parte de un movimiento izquierdista (Partido de los Trabajadores –PT- / Partido do Movimento Democrático Brasileiro –PMDB-) que pretendió hacer de Brasil una “Venezuela”.

Medidas

El presidente de Brasil, Michel Temer, anunció el domingo  en l(27/05) a noche una serie de medidas para tratar de poner fin a la huelga de camioneros que ha paralizado gran parte del país.

Temer, un dirigente profundamente impopular, señaló que el precio del gasóleo bajará 0,46 reales (0,13 dólares) por litro durante 60 días, alrededor de un 10% menos del precio previo al inicio del paro. El gobierno asumirá la diferencia entre el precio fijado por la compañía estatal Petrobras y el reducido.

El dirigente dijo además que estaba trabajando en medidas para reducir algunos peajes y establecer tarifas de transporte mínimas, demandas clave de los camioneros que han parado gran parte del país con su protesta. Se espera que la Cámara de Diputados debata varias iniciativas esta semana para desbloquear el conflicto.

Por el momento está por ver si los cambios son suficientes para que los camioneros regresen al trabajo. El “acuerdo” entre el gobierno y sindicatos de transporte anunciado la semana pasada fue ignorado por miles de trabajadores que mantuvieron la huelga.

Durante el discurso de Temer, el domingo en la noche, en Río de Janeiro y Sao Paulo pudieron escucharse caceroladas, una forma masiva de protesta contra los políticos en el país.

La semana pasada, miles de escuelas cancelaron las clases, muchos vuelos quedaron en tierra y las gasolineras se vaciaron, lo que paralizó gran parte del comercio.

El gobierno de Temer ha intentado enfrentar el paro, poniendo de manifiesto la enorme brecha entre los políticos en la capital, Brasilia, y los miles de camioneros que mantienen el país en marcha, en parte porque la nación no cuenta con una infraestructura ferroviaria importante ni canales alternativos para el transporte de bienes.

El viernes, el mandatario autorizó a ejército y policía a utilizar la fuerza en caso de que fuese necesario para sacar a los miles de camioneros que estacionaron a lo largo de las carreteras de todo el país. La decisión generó más hostilidad que miedo entre los trabajadores. Los soldados no actuaron contra los huelguistas aunque sí custodiaron algunos envíos de combustible.

El general Eduardo Villas Boas, jefe del ejército, tuiteó el domingo que la negociación era la mejor vía para evitar el conflicto.

El precio del combustible aumentó considerablemente en los últimos meses, coincidiendo con el incremento del precio del petróleo en todo el mundo y la devaluación del real frente al dólar.

Se hace necesario informar que el movimiento de mercaderías por camión es mayor a un 60%.

La huelga se produce en un momento en que Brasil lucha por recuperarse de una profunda recesión y parte de la población está enojada con la clase política por el masivo escándalo de corrupción que incluyó contratos de construcción inflados y miles de millones de dólares en sobornos.

Por otro lado cabe señalar que la Policía Federal emitió una nota de prensa diciendo: “en relación al movimiento de paralización de camioneros, la Policía Federal está investigándola asociación de prácticas de crímenes contra la organización del trabajo, la seguridad de los medios de transporte e otros servicios públicos”.

Es preciso informar que el desabastecimiento se notaba en  Rio de Janeiro, junto con una elevación marcada de los precios de los productos de primera necesidad. La paupérrima situación de los hospitales, fue aún más deteriorada por mayor falta de insumos, etc.  Junto con el movimiento de los camineros, pararon los petroleros, por el cual fue afectada la empresa Petrobras.

Se hace necesario indicar que la información y las fotos fueron facilitas por la Associated Press (AP). Edición para OIPOL, Luján Frank Maraschio.

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